predicacion

Mujer Judia conoce a Cristo (audio)

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Elena Parker

judiasNaciste Judia y vas a morir Judia es algo que elena Parker escucho de sus padres desde muy niña, criada en un hogar judio ortodoxo mas luego cambio a judio conservador por cietas cosas que no le gustaron de los ortodoxos.

En el transcurso de su juventud empezo a tener muchas inquietudes acerca de que habia despues de la muerte. Conocio a una amiga Sandi de acendencia japonesa que le dijo que tenia que recibir a Jesucristo como Dios y le dijo lo que le habian dicho sus padres a respecto de ser judia, su amiga le respondio “eso dicen tus padres pero que dice Dios de esto”

 

 

Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

Testimonio de impacto (video)

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El hermano Carlos Arteaga nos cuenta de como dios salva su vida y la de otros en medio de un accidente aereo en Sudamerica, he aqui su testimonio en video duracion 2:50 horas

ESPERANZA

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CUANDO EN EL CIELO PASEN LISTA hope

 

Un soldado que fue herido durante la última guerra estaba moribundo en su catre de campaña. De repente el profundo silencio de la noche fue roto por la exclamación: –¡Presente! ¡Presente! –de labios del joven moribundo. Algunos amigos se acercaron para ver qué deseaba. –Escuchen –dijo–. Están pasando lista en el cielo. Unos minutos más tarde, pasó a la presencia del Rey. D.L. Moody

 

EL OTRO LADO DEL RÍOUn pastor que había perdido un hijo pidió a otro pastor que fuese a predicar en su iglesia. El hombre, sentía muy poco interés por la gente que vivía en la otra orilla, hasta que se le casó una hija, que fue a vivir en el otro lado. Desde entonces, todas las mañanas el pastor iba a su ventana, miraba hacia el pueblo que estaba en la otra orilla, y sentía gran interés por toda la gente que vivía allí. Refiriéndose al colega que había perdido un hijo, dijo: “Creo que como el niño ha cruzado el río, el padre ha de tener más amor al cielo que nunca antes”. Pongamos nuestros afectos en la otra orilla del río. No es más que un paso. Pronto estaremos en el cielo. D.L. Moody

EL TAÑIDO DE LA CAMPANA FÚNEBRE funeralBien recuerdo que en mi pueblo era costumbre, cuando un cortejo fúnebre salía de la iglesia, que la campana sonase tantas veces como años había vivido el muerto. ¡Con qué ansiedad contaba yo los tañidos para ver cuántos años podía yo seguir viviendo! Cuando sonaba setenta y ochenta veces yo suspiraba aliviado al pensar que me quedaba mucho tiempo. Pero otras veces los tañidos eran muy pocos y entonces el terror se apoderaba de mí, cuando pensaba que yo también podría, dentro de muy poco, ser apresado por aquel monstruo tan temido, la Muerte. La muerte y el juicio eran una fuente constante de espanto hasta que llegué a comprender que ninguno de los dos tendrá la menor influencia sobre un hijo de Dios. D.L. Moody

LA CONVERSIÓN DE SAMUEL MOODY soy libreCreo que nunca he amado a ningún hombre más que a mi hermano Samuel. Lo amaba mucho, tal vez porque era enfermo, y ¡oh! ¡cómo deseaba llevarlo a Cristo! Al terminar una predicación una noche, pedí a los que desearan tomar la cruz y seguir a Cristo que se pusieran de pie. Me llenó de alegría ver que se puso de pie mi hermano. Parecía ser la noche más feliz de mi vida. Después, mi hermano y yo trabajamos juntos un tiempo, y en el verano salíamos a caminar y a conversar acerca de nuestro viejo hogar. Después de un año, fui a Chicago, en donde él debia encontrarse conmigo más tarde. Pero me llegó un telegrama que decía, “Samuel falleció.” Viajé mil quinientos kilómetros para a sistir a su sepelio, y lo que me dio más consuelo fue el versículo: “Y yo le resucitaré en el día postrero.” Y cuando vi el rostro de mi hermano, me vinieron las palabras del Señor: “Resucitará tu hermano.” D.L. Moody

LA MUERTE DE D.L. MOODY Si alguna vez os dicen que D. L. Moody ha muerto, no lo creáis. Ha subido más arriba, eso es todo. Ha dejado esta vieja casa de barro, para entrar a una casa inmortal, un cuerpo que no puede ser afectado por la muerte ni contaminado por el pecado, un cuerpo hecho a la imagen del glorioso cuerpo del Señor. D.L. Moody

LOS CONOCEREMOS Me contaron acerca de una niña que había perdido a la madre en su más tierna infancia. No se acordaba de ella, y ni siquiera conservaba una fotografía. Pero ya grande se enfermó gravemente, y estando moribunda se le iluminó el rostro. Parecía que veía a la madre y exclamó: –¡Oh! ¡Mamá! Creo que cuando yo lo vea a mi Maestro, he de conocerle. Tengo idea de que cuando vea a Moisés y a los profetas, a los Patriarcas, a los Apóstoles, he de conocerlos. Me preguntáis cómo. No sé. D.L. Moody

NUESTRA ESPERANZA hopeUna hermosa niña de quince años se enfermó repentinamente, quedando casi ciega y paralizada. Un día escuchó al médico de cabecera, mientras le decía a sus padres: –Pobre niña; por cierto que ha vivido ya sus mejores días. –No, doctor –exclamó la enferma–, mis mejores días están todavía en el futuro. Son aquellos en los cuales he de contemplar al Rey en su hermosura. Esa es nuestra esperanza. No seremos aniquilados. Cristo resucitó de entre los muertos como garantía de que nosotros también resucitaremos. La resurrección es el gran antídoto contra el temor de la muerte. Nada puede reemplazarla. Las riquezas, el genio, los placeres mundanales, no nos pueden traer consuelo en la hora de nuestra muerte. El Cadernal Borgia exclamó al morir: –¡En mi vida me he preparado para todo menos para la muerte y ahora, ¡Ay, de mí! No me encuentro listo!. Comparemos estas palabras con las de uno de los primeros discípulos: “Estoy cansado. Quiero dormir. Buenas noches”. Estaba seguro de despertar en una tierra mejor. D.L. Moody

 

OBEDIENCIA

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OBEDIENCIA, MEJOR QUE SACRIFICIO CONTRIBUYENTE; PERO INSATISFECHA

hipoEl escritor de esta ilustración, cuando era joven, conoció a una mujer que había estado ocupando una posición importante durante mucho tiempo y manejando mucho dinero en una empresa que administraba grandes negocios.  Esa dama simpatizaba con la verdadera religión, ella se sacrificaba financieramente para ayudar en la obra del Señor, y con frecuencia prometía que daría a algún predicador necesitado, al cual ella indicaría, una cantidad de dinero a la que recibiera en la primera carta de negocios en ese día.  Esa dama siempre cumplía sus promesas, aunque el hacerlo le costara mucho.  Sin embargo, todo eso no le dio la salvación ni le proporcionó gozo en su corazón.  Finalmente, cuando ya estaba avanzada en edad, se rindió al Señor.  No podemos ser redimidos cuando desobedecemos a Dios y hacemos otra cosa para encubrir tal desobediencia.  “El obedecer es mejor que los sacrificios”. (1 Samuel 15:22).

COMUNICACIÓN INCOMPRENSIBLE

En un culto de oración el predicador W. K. Gilliam dio el siguiente testimonio: Volábamos en un aeroplano de Against the Stormla ciudad de Denver, Estado de colorado, a la de Chicago, estado de Illinois.  por radio se le dijo al piloto que al llegar a esta ciudad no podría aterrizar porque había muchas nubes y las condiciones atmosféricas en general no eran favorables.  Cuando llegamos sobre Chicago no veíamos nada, sino únicamente nubes blancas, y permanecimos media hora volando en círculos sobre la ciudad. Repentinamente el aeroplano descendió en línea recta y aterrizamos con precisión en la pista que nos correspondía.  La constante comunicación entre el operador de radio del aeropuerto y el piloto, por ese medio que no veíamos ni entendíamos, hizo que pudiéramos descender en el momento y en el lugar más conveniente.  Esto puede ilustrar cómo Dios se comunica con el hombre por medio del Espíritu Santo, y también puede ilustrar que podemos tener éxito en nuestra vida espiritual si obedecemos a Dios y al Espíritu Santo, como Simeón obedeció.

UN HIJO EN CIRCUNSTANCIAS MOLESTAS, GOZOSAMENTE OBEDECIO Y ESPERO A SU PADRE.

sirSir Henry Havelock estudió leyes; pero abandonó el ejercicio de ellas para entregarse al de las armas poco después de la batalla de Waterloo, y llegó a ser un prominente militar al servicio de su patria, Inglaterra, para la cual ganó muchas victorias bélicas en Persia y en la India. Durante una de sus estancias en Londres, por invitación de él, que entonces era un coronel, lo visitó un caballero.  En el curso de la conversación la señora de Havelock repentinamente se volvió hacia éste mismo y le preguntó: “¿Dónde está Enrique?” –refiriéndose al hijo de ambos, a quien ella no había visto en toda la tarde.  El coronel se puso en pie, y repuso: “¡Ah, pobre muchacho! Está en el puente de Londres… y con este frío que está haciendo.  Le dije que me esperara hoy a las doce en ese lugar, y con tantos asuntos que he tenido que atender, olvidé la cita.” El momento en que decía esto el coronel Havelock eran las siete de la noche; se levantó inmediatamente, ordenó que llamaran un carruaje, y al salir para libertar a su hijo de esa molesta espera en el puente de Londres, para excusarse ante el caballero visitante se volvió hacia él y le dijo: “Como usted ve, señor, esta es la disciplina de la familia de un soldado”. Después de una hora el coronel regresó con el pobre Enrique, quien parecía haber pasado por la experiencia de esa tarde con muy buen humor.

DIEZMOS

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APELLIDO BIEN CONOCIDO

sirHace muchos años que un joven de 16 años fue forzado abandonar su casa porque su padre era tan pobre que no lo podía mantener. Así que puso todo lo que le pertenecía en una bolsa y empezó su viaje hacia Nueva York con el sueño de empezar algún día una empresa de jabón.Cuando este joven del campo llegó a la gran ciudad, encontró que era bien difícil encontrar trabajo. Recordando las últimas palabras de su madre, igual como el buen consejo del capitán del barco, este joven dedicó su vida a Dios. Determinó entregar a su Creador un diezmo de cada dólar que ganara.Así que, cuando entró su primer dólar, el joven dedicó sus primeros diez centavos al Señor. Esto continuó fielmente haciendo. Y los dólares empezaron a entrar. En poco tiempo, este productor de jabón se hizo socio con otro productor de jabón. Cuando murió este socio unos pocos años después, se encontró como el dueño de la compañía.Fue cuando este próspero hombre de negocios giró unas instrucciones a su contador de abrir una cuenta a nombre Jesús y acreditarle una décima parte de todos sus ingresos. Y su negocio empezó a crecer milagrosamente.Entonces el hombre empezó a dedicar dos décimas de sus ingresos. Luego tres décimas partes. Luego cuatro décimas, cinco décimas. Parecía que sus ventas incrementaban proporcionalmente exactamente conforme al porcentaje de sus ingresos que estaba regresando al Señor. En poco tiempo, Dios hizo que su apellido fuera un nombre bien conocido en cada casa de su país.¿Su nombre? William Colgate.Ashley G. Emmer, Signs of the Times, August 2, 1938

JUAN Y COMPAÑIA

corintios“El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”. – 2 Cor. 9:6.–¿Puedo depositar dinero en este Banco?Un joven de quince años, pobremente vestido se paró frente a la ventanilla del cajero del banco en el pequeño pueblo de Barwick, del estado de Georgia, EE. UU. De A. todo su aspecto de miseria y pobreza indicaba que sería hijo de un mediero de alguna de las pequeñas granjas de la región, gente que por diversas razones generalmente se encuentra en mala situación económica. Tres hojas de cartón, metidas dentro de sus zapatos completamente gastados, reemplazaban la suela que ya casi había desaparecido.–¿Cuánto quieres depositar, Juan? –preguntó el cajero–Cuatro dólares –contestó el muchacho.–¿A qué nombre quieres que se abra la cuenta? –La voz del hombre fue bondadosa, pues conocía al joven como un fiel alumno de la escuela dominical de la Iglesia metodista.–Juan W. Yates y Compañía –respondió el muchacho con la mayor seriedad.El cajero miró a través de la rejilla con cierto aire de perplejidad. –¿Quién es la Compañía? –preguntó.–Dios –contestó el joven solemnemente–. Hoy he recibido el sueldo del primer mes de trabajo, y estoy empezando una cuenta del diezmo. Este es dinero de Dios.La historia de la vida de Juan W. Yates suena algo como novela. Fue contador, cajero, gerente, y después jefe de la sección de abastecimiento del ejército, donde se pagaban cheques que llevaban su firma hasta por la suma de diez millones de dólares. Dos destacados pastores han descrito a este hombre como “Uno de los laicos más valiosos en toda la Iglesia Metodista”.Su madre, Eliana de Yates, había entrado a una nueva etapa en su vida espiritual en una serie de reuniones de avivamiento, y en medio de su profunda pobreza y de lucha por vivir, había empezado a dedicar la décima parte de todos los ingresos al Señor. Juan W. Yates guardó siempre el libro de contabilidad del diezmo de su madre, en un cajón de su lujoso escritorio, al lado de su Nuevo Testamento, y lo mostraba a decenas de miles de personas en las concurridas reuniones donde él predicó la doctrina de la mayordomía. Dice al respecto: “Puede ser que este libro no merezca la aprobación de un contador profesional; pero estoy seguro de que nuestro Padre celestial considera esta contabilidad como muy buena”.Este activo obrero en la Iglesia y en la escuela dominical dice que se lo debe todo al hecho de que su madre practicaba el diezmo; su devoción a esa norma marcó el rumbo para su propia vida.

¿QUÉ ES MI DIEZMO?

diezmoEs más que una cantidad, o que dinero en efectivo, o que un billete o un cheque…Es Mi inversión a favor de una sociedad mejor.Es Mi ayuda a la juventud cristiana.Es Mi expresión de fe en el futuro.Es Mi demostración de buena voluntad.Es Mi contribución para la educación cristiana.Es Mi cooperación para sanar y educar a otros por medio de la obra misionera.Es Mi voto para que tengamos un mundo cristiano.Es MI DIEZMO una cosa santa, dedicada a Dios para servir a las personas. Por lo tanto      procuraré siempre el privilegio y la oportunidad de dar mi diezmo.Es Mi colaboración para rescatar almas perdidas y traerlas a Cristo Jesús nuestro Salvador.